
¿TE PARECES AL GOBIERNO?
By Campaña on Apr 29, 2008 | In Noticias | Send feedback »
Por Natalia Nocturna
Por las cartas que recibí, sé que mi última columna, “Bruta no soy”, llamó mucho la atención, quizás porque expresaba el sentir de muchos panameños. Estamos cansados, frustrados y hartos de las bestias que dirigen nuestro país. Sin embargo, hoy quiero ver nuestra situación desde otro ángulo. Mucho de lo que nos pasa es culpa nuestra y debemos aceptarlo. No solo porque una y otra vez le damos el voto a gente que no se lo merece, sino también porque somos un pueblo donde reina el juega vivo, la apatía y la ley del menor esfuerzo. Eso, señores, es lo que más nos afecta.
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Lo vivo cuando manejo de mi oficina a mi casa. La ciudad está en caos y es increíble cómo los conductores lo empeoran haciendo cosas descaradas. En la calle nadie quiere hacer fila ni dar paso y cuando la luz está amarilla en un tráfico bumper a bumper, los conductores siguen, aunque saben que obstruirán la vía a los autos que les toca la luz verde. Es en esos momentos, con 20 minutos de estar parada, que sola en mi carro grito a todo pulmón: “¡por eso es que Panamá está como está, por gente como ustedes!”. Si supieran que si esperáramos unos minutos más, ¡el tráfico sería más fluido! Igual me siento con la apatía de la gente, especialmente de los jóvenes. Recuerdo cuando estaba en la universidad, en el extranjero, que todos los días recibía una invitación para participar de algún evento cuyo objetivo era desafiar es statu quo: que si una marcha contra el aborto, que si la firma de un documento para pedir la suspensión de una construcción, cosas así que eran prueba de que a la gente, por lo meno, le importaba.
Nos quejamos sin hacer nada. La democracia no es solo votar cada cuatro años para escoger a un presidente; para que una democracia se fortalezca la ciudadanía debe ser activa y participar en las grandes decisiones del país. Sé que a veces estamos ocupados, pero a nadie le cuesta apoyar, de formas pequeñas, alguna causa que le apasione. Me sorprende que cientos de personas puedan salir a protestar por los delfines, pero cuando se trata del transporte o la muerte de gente inocente por medicinas contaminadas, pocos participan. Lo peor es cuando nos hacemos daño entre nosotros mismos. Hace poco, cuando el Suntracs paralizó la ciudad y no pude salir de mi casa en todo el día, me paré frente a la ventana a meditar e hice un plan de bajar a la calle a hablar con ellos (aunque lo que me provocaba, sinceramente, era yo misma tirarles bombas). Les diría: señores constructores, el presidente y los ministros están muy cómodos en sus despachos desayunando un rico omelette; a los que están afectando es a sus compatriotas que están perdiendo plata, tiempo, citas médicas –que en el Seguro toma varios meses conseguir-, días de trabajo, entre otros. ¿Qué están pensando? Por obvias razones, no bajé. Concluí que el problema es que los panameños estamos acostumbrados a que las cosas se nos den en bandeja de plata y por eso estamos como estamos. Unos no hacen nada y otros paralizan el país a su gusto y complaciencia con marchas estúpidas que poco logran; así no vamos a llegar a ningún lado.
Y ni hablar de la vagancia… ¿Cuáantas veces no me han virado la boca o los ojos en una oficina pública por pedir algo que involucra un esfuerzo mayor al usual; que “no hay” cuando en realidad es que “no han buscado”; y no me he sorprendido a ver extranjeros humildes que llegan sin nada y en unos años tienen un negocio exitosos gracias al trabajo arduo y las ganas de superarse. ¿Si ellos pueden, por qué no nosotros? Es hora de mirar hacia dentro y cambiar nuestra sociedad de la forma más efectiva: dando el ejemplo. Bien lo dijo el escritor francés André Malraux: “Los pueblos no tienen los Gobiernos que se merecen, pero sí los Gobiernos que se le parecen”
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